Nutrida
asamblea entre productores, empresas e industrias lácteas:
Quedó la promesa de trabajar juntos hacia un mismo camino
Cada
sector dijo lo suyo. Se cuestionó el acuerdo de precios
recientemente firmado con el Gobierno Nacional. Los chacareros
se desahogaron con La Serenísima y SanCor, por actitudes
“monopólicas” y por cerrar acuerdos (y negocios)
a sus espaldas dijeron. Pero la asamblea fue amena y al final
se optó por no firmar ningún documento conjunto.
Antes
que Miguel Ballester y Osvaldo Delamata hagan la presentación
formal de la asamblea con micrófono en mano, alguien anunció
que traerían más sillas para agregar a las ya colocadas
en el predio de la Sociedad Rural. El salón parecía
explotar.
Para las 15, se daba arranque a este encuentro que se extendería
por casi tres horas y que tuvo, sobre un escenario, a directivos
de las empresas lácteas más importantes del país,
frente a frente con productores lecheros y dirigentes de entidades
rurales de toda la región.
Pero también se sumaron directivos de la Cámara
de Comercio de Trenque Lauquen, algún que otro concejal
de la UCR, y los dueños de una larga nómina regional
de Pymes lácteas: Las Familias, Chatalac, La Aurora, La
María Pilar, la Cooperativa Luz Azul, Lácteos Don
Felipe, San Gotardo, entre otros.
Fue Ballester, presidente de la Sociedad Rural, quien tomó
la posta con unas palabras de introducción que sirvieron
para poner sobre la mesa el tema de discusión: la crisis
que atraviesa el sector con un precio por litro de leche que no
es rentable dado los costos de producción, el consecuente
cierre de los tambos y la falta de una política lechera
previsible y conveniente para todos los sectores de la sociedad.
Para ilustrar este panorama, los organizadores fueron a los datos
concretos. En una pantalla, exhibieron los números inquietantes
del mercado lechero referentes sólo a Trenque Lauquen.
En pocas líneas, podría decirse de esa exposición
que aquí la producción de leche equivale a 460 mil
pesos por día, es decir, 170 millones de pesos por año,
y que en los últimos dos años, la producción
perdió 103.500 litros.
Los tambos, graficaron, emplean de manera directa a unos 800 trenquelauquenses,
y de manera indirecta, mueve una economía que incluye a
veterinarios, transportistas, ingenieros, proveedores de insumos,
entre otros tantos. Además, los hijos de los tamberos son
los alumnos que nutren a las escuelas rurales.
También se presentaron ayer los datos de una encuesta realizada
a productores lecheros. Más de la mitad de ellos cree que
a este ritmo, en el 2009 va a producir menos leche en su tambo,
no hará grandes inversiones y en consecuencia, no va a
dar una mayor mano de obra.
Un cuestionario similar se preparó para repartir a productores
ganaderos, ya que la Sociedad Rural está organizando otra
asamblea regional para el próximo lunes, pero esta vez
para tratar la crisis de la carne. Se espera para entonces que
lleguen directivos de los principales frigoríficos al predio
de la calle Rodríguez Mera.
LOS
INDUSTRIALES
Luciano Di Tella, presidente de Apymel; Gustavo Ries Centeno,
de AR DESIA; Roberto Blousson y Flavio Mastellone, de La Serenísima;
y Rubén Echavarri, de SanCor, fueron los directivos de
las industrias lácteas que formaron parte de la asamblea
de ayer.
Cada uno dio una breve exposición en base a un cuestionario
de cuatro interrogantes redactados por los ruralistas, que apuntaron
al reciente acuerdo de precios firmado con el Gobierno nacional,
a la estrategia para trabajar conjuntamente industrias y productores,
y al mercado interno y externo de la leche. Más tarde llegaría
los más jugoso: el debate que originó un ida y vuelta
de preguntas y respuestas entre los chacareros y los industriales.
Los cuestionamientos más fuertes apuntaron a La Serenísima,
por ciertas actitudes monopólicas para concentrar la producción
lechera arrasando con las pequeñas empresas y al mismo
tiempo dejar sin opciones a los tamberos a la hora de elegir a
un comprador de su materia prima. También se les acusó
a las industrias de sentarse a una mesa con el Gobierno y dejar
a los tamberos “las sobras” de esos acuerdos.
“A veces se olvidan que sin nosotros no hay industrias”,
les dijo un productor con el micrófono en mano.
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El
salón de la Rural, desbordado. |
POLÍTICA
NACIONAL
Fue así que la asamblea se fue extendiendo. De todo lo
dicho, hubo coincidencia en que el reciente acuerdo para elevar
con subsidios el precio de la leche es insuficiente y profundiza
aún más la incertidumbre ya que es una medida que
caducará en un par de meses.
También se remarcó que ese acuerdo se firmó
a las apuradas y que fue impulsado por Córdoba y Santa
Fe, dos provincias que tienen una realidad lechera muy diferente
a la provincia de Buenos Aires. Sin embargo, dejó la promesa
del Gobierno de continuar trabajando mientras dure la medida para
elevar un escalón más el precio de la leche. Mucho
se habló ayer sobre políticas a largo plazo. Por
ejemplo, los tamberos argumentaron que la producción lechera
podría duplicarse si se amplía la exportación,
y que al mismo tiempo se podría garantizar el mercado interno
y llevar a los sectores más pobres una leche barata sostenida
con subsidios que tendrían origen en la misma exportación.
Fueron varias visiones en una asamblea que dejó conformes
a los productores y a los industriales, y que terminó sin
un acuerdo concreto.
Al inicio, se especuló con la posibilidad de firmar un
petitorio pero después se desistió de esta idea.
Quedó el compromiso de todos para trabajar por una política
nacional en común.
Las
frases
- Gustavo Ries Centeno: “No tengo más argumentos
para convencer a un tambero de que siga produciendo leche”.
-
Rubén Echavarri: “No podemos seguir trabajando con
precios a 60 días. El tambero sabe bien que ese plazo es
mañana”.
-
Roberto Blousson: “El acuerdo con el Gobierno, económicamente,
no es tan malo. Políticamente sí es muy malo: vengan
y firmen, dijeron”.
-
Luciano Di Tella: “Antes iban tres o cuatro personas por
día al ONCAA, ahora las colas llegan hasta mitad de cuadra”.
La
leche también es un “enchastro”
Roberto Blousson fue quien más habló en la asamblea
de ayer. La mayoría de las preguntas estuvieron dirigidas
a él, mientras que Flavio Mastellone se limitó a
escuchar. Entre tantas cosas, este directivo de La Serenísima
manifestó que desde febrero a la fecha, el subsidio que
recibe la compañía de Pascual Mastellone “bajó
de 20 centavos por litro a 6 centavos, y el aumento del 8 por
ciento que nos permitieron para algunos de nuestros productos
es sólo hasta diciembre. Por eso digo que esto es un «enchastro»,
y cada vez es peor”, señaló, parafraseando
a Alfredo De Angeli.
“Muchas veces, cuando miramos los números de nuestro
tambo, nos dan ganas de agarrar la vaca a puntinazos y dedicarnos
a hacer agricultura. Pero por alguna razón, seguimos siendo
tamberos y quedamos a la espera de un tiempo mejor”, agregó
Blousson.
En este sentido, explicó que “habrá más
o habrá menos soja o maíz, pero nadie se dará
cuenta. El día que haya menos leche, los gobernantes se
van a dar cuenta y van a tener que pagar lo que vale la leche
en el mundo. Los precios agrícolas son ciclos internacionales
que tenemos y que se terminan. La leche, antes o después,
da revancha”, opinó.
Por
Juan Martín Olivera
www.laopinion.com.ar,
Trenque Lauquen, Martes 8 de Julio de 2008